Posted 15 diciembre, 2014 by Consumidor in Blog
 
 

Embutidos ¿Aliados o enemigos de tu salud?

Tal vez no sean la forma más saludable de obtener proteínas, pero son una opción y económica. De acuerdo con Alicia Parra, la clave está en conocer qué contienen y en consumirlos con moderación

Los embutidos de origen animal como jamón, salchichas, salamis, chorizos, longanizas y otros, son muy socorridos en la dieta diaria de muchas personas y en recetas de platillos tan comunes como sándwiches, pizzas y hot dogs, así como en desayunos y comidas frías en general ‒no en vano les llaman “carnes frías”‒. Se trata de productos elaborados a partir de carnes, principalmente cerdo, res o ave, que se pican y adicionan con otros condimentos, se ahúman o cuecen, y embuten en tripas naturales o artificiales de diversos tamaños.embutidos 2

Las carnes y sus derivados ‒como los embutidos‒ desempeñan un papel importante en nuestra nutrición por su aporte de proteínas de buena calidad; no obstante, también son fuente de colesterol, grasas saturadas y sodio.

Este tipo de carnes curadas suele contener arriba de 350 mg de sodio por ración, siendo que en México la ingesta diaria recomendada de este mineral para adultos es de 1,600 mg, y de 240 mg de colesterol al día para una dieta de 2,000 kcal.

La razón de ser de estas cifras es la prevención de enfermedades cardiovasculares, particularmente la hipertensión arterial y las dislipidemias.

A continuación te presentamos un cuadro con la composición nutrimental aproximada por porción ‒o equivalente‒ de energía, proteína, lípidos, colesterol y sodio de algunos de los embutidos más comunes:

Composición nutrimental aproximada de energía, proteína, lípidos, colesterol y sodio en los embutidos más comunes (por porciones)

embutidos

Alimento

Cantidad

Peso (g)

Energía (kcal)

Proteínas (g)

Lípidos (g)

Colesterol (mg)

Sodio (mg)

Jamón ahumado 2 rebanadas 42 42 7 1.6 20 510
Jamón cocido y jamón virginia 1.5 rebanadas 42 44 7 1.5 19.7 566
Pechuga de pavo ahumada 1 ½ rebanadas 34 32 6.7 .3 15 402.8
Jamón de pavo 2 rebanadas 42 54 8.1 2.1 19.5 600
Peperoni 10 rebanadas 20 99 4.5 8.8 21 330.6
Salami 3 rebanadas 27 104 6.3 8.1 27 542.7
Salchicha de cerdo 1 pieza 42.5 142.5 8.25 12 35.5 323.5
Salchicha de pavo 1 pieza 44 86 10.5 4.6 40.6 293
Mortadela 1 ½ rebanadas 32 99 5.3 8 18.3 392.7
Pastel de puerco 1 ½ rebanadas 32 105 3.9 9.6 19.5 406.5

Adaptado de: Ana Bertha Pérez Lizaur y Berenice González. (2014). Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes. México: Ed. Fomento de Nutrición y Salud, A.C.

 

Como puedes observar, los fiambres aportan energía, proteína, grasas y colesterol a la dieta, y no contienen cantidades significativas de hidratos de carbono. Sin embargo, no son recomendables para personas con intolerancia al gluten, ya que en su elaboración pueden adicionarse harinas de trigo.

En el proceso de fabricación, en la fase de curado, se adicionan nitritos o nitratos, los cuales contribuyen a dar color, sabor y textura a los productos, además de prolongar su buen estado; no obstante, estos aditivos pueden generar compuestos llamados nitrosaminas, que pueden aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer. En el caso de los embutidos las concentraciones de nitritos y nitratos son bajas y no representan un riesgo toxicológico, siempre que su consumo no sea elevadoembutidos 1ni frecuente.

Este tipo de productos suele ser más económico que las carnes, aunque el precio depende de su calidad ‒como podrás ver en el estudio del Laboratorio Profeco de septiembre‒. Además, tienen una vida útil relativamente más larga y son muy fáciles de preparar. Es por esta razón que muchas familias los incluyen en sus compras regulares. Si quieres llevar una dieta equilibrada, puedes consumir embutidos una o dos veces por semana; compleméntalos con verduras, cereales y/o leguminosas en lugar de otros productos de origen animal. Cuando los prepares, procura añadir muy poca o nada de sal para no elevar el contenido de sodio del platillo; el uso de especias y hierbas es una buena alternativa para dar sabor de manera saludable y natural. Asimismo, es preferible usar una pequeña cantidad de aceite vegetal al cocinar en lugar de manteca, para no aumentar las grasas saturadas y el contenido total de grasas y colesterol de la preparación.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Revista del Consumidor, septiembre 2014, #451

 

Entrevista: Dra. Alicia Parra. Universidad Iberoamericana

 

 

Fotos: Archivo

 

 

 


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