Posted 4 noviembre, 2014 by Consumidor in Blog
 
 

La nutrición en el recreo no es cosa de juego

Los 25.7 millones de estudiantes básicos en México comparten al unísono, ya sea por la mañana o por la tarde, 30 minutos para tomar el recreo, un espacio en el que las generaciones más jóvenes se nutren mal y dan pie a la anemia y sobrepeso

Los niños y niñas, entre los 5 y los 15 años, demandan cuidados puntuales para garantizar su crecimiento y aprendizaje. Durante esa década, quizás como nunca más en el resto de sus vidas, su actividad corporal es intensa y demandante de mucha energía, toda obtenida de lo que beben y comen.

Si bien las tres comidas ordinarias son fundamentales en su desarrollo, el paso por la escuela incluye o tarde, que el proceso educativo se deteriore por sensaciones de hambre.

Como un alimento más, el lunch escolar debe ser preparado con balance, sin excederse en grasas o azúcares.radiograf3 nutricion

De acuerdo con la Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una buena nutrición (una dieta suficiente y equilibrada combinada con el ejercicio físico regular) es un elemento primordial de una buena salud. En sentido opuesto, una mala nutrición puede reducir la inmunidad, aumentar la vulnerabilidad a las enfermedades, alterar el desarrollo físico y mental o disminuir la productividad.

Más datos para alimentar nuestro pesimismo: según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (Ensanut), en México la prevalencia de anemia en la niñez preescolar fue de 23.3%, presentándose más en varones (24.4%) que en mujeres (22.1%). En niños y niñas de 5 a 11 años, 10.1% presentó esta condición, la cual disminuyó progresivamente con la edad, llegando a 6.2%en hombres y 5.1% en mujeres a los 11 años.

En la etapa adolescente, 5.6% mostró signos de anemia, siendo las adolescentes las más afectadas. La misma encuesta reveló una prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en los niños en edad escolar (5 a 11 años) de 34.4% (19.8% sobrepeso y 14.6% obesidad).

El refrigerio correcto

Miriam Bautista, nutrióloga  adscrita al Servicio de Gastroenterología y Nutrición del Instituto Nacional de Pediatría (INP), explica que las porciones de los alimentos, incluidos el refrigerio escolar, deben estar en función de la edad, peso, estatura y estado nutricional de cada niño o niña.

El Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria define el refrigerio escolar como la combinación de alimentos, preparaciones y bebidas consumidas por las y los escolares durante el recreo, independientemente del lugar de procedencia o adquisición. Cabe resaltar que no sustituye el desayuno ni la comida.

Como se trata de un alimento para estudiantes, el refrigerio debe estar formado por alimentos o sus combinaciones que cumplan con las características recomendadas para la dieta diaria:

Completa. Que incluya todos los nutrimentos (carbohidratos, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales).

Equilibrada. Que los alimentos consumidos contengan los nutrimentos en una proporción adecuada.

Inocua. Que su consumo habitual y moderado no implique riesgos para la salud, pues deberá estar exenta de microorganismos patógenos, toxinas y contaminantes.

Suficiente. Que cubra las necesidades nutrimentales, de tal manera que niños y niñas crezcan y se desarrollen de manera correcta.

Variada. Que incluya diferentes alimentos de cada grupo en cada comida.

Adecuada. Que esté acorde a los gustos, costumbres y recursos económicos, sin sacrificar las características anteriores.

Atendiendo a estas consideraciones, los refrigerios escolares deben proveer de 15% a 20% de los nutrimentos y energía necesarios entre comidas, cuando el lapso entre estos es de cinco o más horas.

Además, conocer las características de los alimentos es la calve para elegir o combinar un refrigerio. Para ello, considera las calorías y la cantidad recomendada por comida y por día.

Las kilocalorías son la cantidad de energía almacenada en los alimentos. El cuerpo humano descompone las moléculas de los alimentos para liberar la energía necesaria. Estas provienen de los macronutrientes: carbohidratos, proteínas y grasas. Si consideramos que cada alimento tiene diferentes cantidades de energía (macronutrientes), distintos tipos de cada uno en las mismas proporciones contiene diferente número de calorías.

Ante esta perspectiva, para elaborar un refrigerio nutritivo debes combinar: proteínas de origen animal (carne, huevo, queso, leche, entre otros); cereales (avena, trigo o centeno, entre otros); frutas y verduras de diferentes colores, y de preferencia el consumo de agua natural.

La aportación de cada tiempo en la dieta en la niñez y adolescencia se muestra en el siguiente cuadro, en el que se especifica la cantidad de calorías recomendadas acorde con el rango de edad de niñas y niños:

 

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Fuente: Elaboración propia con datos del Manual de refrigerios para establecimientos de consumo escolar del Estado de México y del Acuerdo mediante el cual se establecen los lineamientos generales para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en los establecimientos de consumo escolar de los planteles de educación básica.

 

De igual forma, no olvides el riesgo que representa para la salud el consumo en exceso de grasas saturadas, azúcar y sodio. No siempre lo práctico y económico es lo mejor. El refrigerio traído desde casa tiene la enorme ventaja de ser tú quien seleccione los alimentos adecuados para una sana y correcta ingesta en el recreo.

Una manera de ayudarte en la elección de las frutas y verduras que llevarán en la lonchera es conocer su temporalidad, esto te permitirá encontrarlas en abundancia y a un precio más bajo. Para conocer el precio de un alimento en específico consulta el programa Quién es Quién en los Precios de Profeco en www.profeco.gob.mx, de igual manera, si quieres saber las frutas y verduras de temporada consulta www.alimentosescolares.insp.mx/recomendaciones.php.

Si eres de los que prefieren que tanto niñas, niños y adolescentes hagan la elección de los alimentos al proporcionarles dinero para adquirirlos en la tienda de la escuela, toma en cuenta que regularmente la voluntad infantil los lleva a elegir alimentos por colores, sabores, textura, etc., sin considerar sus valores nutrimentales.

Ante esta situación, a partir del ciclo escolar 2011-2012, el Acuerdo mediante el cual se estipulan los lineamientos generales para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en los establecimientos de consumo escolar de los planteles de educación básica establece la conformación de un comité de consumo escolar en cada ciclo educativo.

El objeto de dicho comité es dar seguimiento a la operación de los establecimientos de consumo escolar y a la preparación, manejo, consumo y expendio de alimentos y bebidas recomendables al interior de los planteles públicos y privados. Para ello deberán:

Supervisar y vigilar permanentemente la calidad y tipo de los productos y bebidas que pueden expenderse.

Fortalecer y orientar la gestión del establecimiento sobre el consumo de alimentos y bebidas con información sobre una alimentación correcta.

Recibir las notificaciones  de la comunidad educativa sobre irregularidades que presenten los productos en cuanto a calidad, valor nutricional e higiene.

 

De igual manera, los proveedores y/o prestadores de servicios de alimentos y bebidas deberán recibir, por parte de los servicios de salud de su localidad, orientación y asesoría acerca de cómo ofrecer alimentos y bebidas recomendables y el tipo de medidas higiénicas que es necesario observar para su elaboración y distribución.

En este sentido, en mayo pasado se reformó la Ley General de Infraestructura Física Educativa, para garantizar la existencia de bebederos suficientes y con suministro continuo de agua potable en cada inmueble de uso escolar conforme a los lineamientos de la Secretaría de Salud.

 

A mover el cuerpo

Además de la alimentación sana, la actividad física juega un papel importante en la lucha contra los problemas de sobrepeso y obesidad.

La OMS, a través de la Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud, informa acerca de la importancia de la dieta y la actividad física, y alerta sobre la mala alimentación y la inactividad física como los principales factores de riesgo de hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, entre otras.

De igual forma, revela que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortandad mundial (6% de las muertes registradas en todo el mundo). Asimismo, es la causa principal de 21% a 25% de los cánceres de mama y colon, 27% de los casos de diabetes y aproximadamente 30% de la carga de cardiopatía isquémica (disminución del riego sanguíneo en una parte del cuerpo).

La práctica regular de un deporte o la realización de cualquier actividad física importa, y por muchas razones: ayuda a mejorar la actividad corporal, moldea la forma muscular y da mayor fuerza y flexibilidad. Además, evita la acumulación de grasa, favorece el buen funcionamiento de los sistemas respiratorio y circulatorio y regula el peso corporal.

¿Qué hacer? Una buena herramienta es predicar con el ejemplo, con el fin de inculcar costumbres alimenticias y físicas saludables en niñas y niños.

Recomendaciones

Para la elaboración de un refrigerio saludable:

Incluye por lo menos un alimento de los diferentes grupos: frutas y verduras, cereales o tubérculos y alimentos de origen animal

Si vas a incluir frutas y verduras en el refrigerio, opta preferentemente por aquellas de la temporada y la región. Esto te garantizará que sean más frescas y baratas

Evita en la medida de lo posible alimentos industrializados

Varía el refrigerio. Planea el menú para toda la semana con antelación

La hidratación es importante; en su refrigerio prefiere el agua natural y evita las bebidas azucaradas como refresco y jugos industrializados

No les des alimentos muy dulces para evitar la formación de caries

Prepara porciones pequeñas de alimentos. De acuerdo con profesionales de la salud el refrigerio debe representar hasta 20% de las calorías de todo el día.

Sirve el refrigerio en una lonchera limpia y en recipientes agradables, irrompibles y fáciles de manejar

Una forma de inculcar al menor un hábito saludable es hacerlo partícipe en la selección de los alimentos de su refrigerio, claro, siempre supervisado por el adulto

Evita, en lo posible, proporcionar dinero a tus hijas y/o hijos. Es preferible proveerles un refrigerio elaborado en casa y que sea adecuado a su edad y actividad diaria

Promueve la actividad física en tu familia

Para mayor orientación o una valoración nutricional acude con el pediatra o especialista en nutrición clínica pediátrica

 

Porciones exactas

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Para ayudarte a calcular las porciones en los alimentos, te presentamos los siguientes consejos:

Una porción de carne de res o de aves es el equivalente a la palma de la mano del niño o niña

Una porción de pescado, un talonario de cheques

Una porción de queso, seis dados

Una taza de frutas o verduras crudas y cortadas, una pelota de tenis o el puño de la mano del niño o niña

Una porción de tortilla, un disco compacto

Dos cucharadas de nueces, una pelota de ping-pong

Un cuarto de taza de fruta seca o de nueces, una pelota de golf o de squash

Media papa horneada, un ratón de computadora

 

 

 

Fuente:

Revista del Consumidor, septiembre 2014, #451

 

Entrevista

Miriam Bautista Silva, nutrióloga clínica pediatra, adscrita al Servicio de Gastroenterología y Nutrición del Instituto Nacional de Pediatría.


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