Posted 30 julio, 2014 by Consumidor in Blog
 
 

¿Te quedaste fuera? Becas, créditos y seguros educativos: Tu plan B

No ser admitido en la universidad o programa de posgrado al que aspirabas no es el fin del mundo. Existen otras opciones que vale la pena explorar antes de darse por vencido y esperar otro año. Te presentamos tres alternativas de plan B financiero para no “quedarse fuera”.

Vivimos en un mundo competitivo. El año pasado, de los 126 mil 753 estudiantes que presentaron el examen de selección para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México, sólo lograron quedarse 10 mil 916 en alguna de sus más de cien opciones académicas. Una cifra equivalente al 8.6% de los aspirantes.

Además de una trayectoria académica sólida, nunca está de más tener un plan B en caso de no alcanzar lugar en la universidad donde quieres estudiar. Especialmente cuando esta primera opción implica una universidad becas estudiantilespública, en la que el costo de tus estudios es sensiblemente menor al de una privada.

Si el desembolso de dinero es el problema, existen alternativas que puedes tomar para no tener que esperar un año para volver a presentar el examen de admisión. Algunas implican un compromiso durante toda la carrera, otras uno que incluso trasciende el día de tu graduación, prolongándose durante los primeros años de tu vida laboral.

A continuación te presentamos tres opciones: becas, créditos y seguros educativos, herramientas que te pueden servir para alcanzar tus metas y que, desde ahora, vale la pena clarificar: no son lo mismo. Antes de decidir cuál te conviene más, examina estos planes B detenidamente.

Beca: la favorita de todos

Si le has dado vueltas al asunto, quizá hayas cavilado acerca dela idea de conseguir una beca que cubra total o parcialmente los gastos de tu educación. Por lo general, se trata de la primera opción que se nos viene a la cabeza; y no es para menos, cada peso que recibes en estos aportes periódicos es un peso menos a desembolsar.

Sin embargo, además de ser la opción más atractiva, también es la más solicitada. Por ello, conviene elegir cuidadosamente el tipo de beca que deseas solicitar. Cada una tiene criterios diferentes para seleccionar al postulante ideal a este beneficio.

Algunos tipos de beca que encontrarás para estudiar la licenciatura o el posgrado son:

  • Por mérito: aunque en nuestro país el aprovechamiento académico (expresado en el promedio global, por ejemplo) suele ser el mérito más común para obtener una beca, también existen otros, como los méritos artísticos o deportivos. Esta clase de apoyos son ofrecidos por las mismas universidades que buscan atrae talentos de todo tipo a sus aulas.
  • Situación económica: este orden de apoyos están dirigidos a estudiantes que, debido a su situación económica, se ven imposibilitados para estudiar en una institución privada. La solicitud de esta clase de becas suele incluir un estudio socioeconómico,  amén de entrevistas y requisitos, como un desempeño académico sobresaliente. Estas aportaciones no sólo están enfocadas en atender a personas con recursos limitados, sinobecas estudiantiles2 a quienes por alguna situación ‒por ejemplo, estudiar en otro estado‒ no pueden pagar holgadamente las colegiaturas.
  • Programa: las becas que se entregan en este rubro generalmente provienen de instituciones de gobierno, organizaciones de la sociedad civil, o incluso empresas. Se trata de apoyos económicos dirigidos a poblaciones en específico, como mujeres, madres solteras, jóvenes indígenas, líderes comunitarios, habitantes de alguna demarcación en específico, hijos de profesores, etcétera.
  • Proyecto: para los casos de licenciatura, son poco comunes. No obstante, a nivel de prácticas profesionales y posgrado existe una mayor oferta. Consisten en la participación de algún proyecto de investigación o programa en el que se realiza algún trabajo a cambio de la beca (como si fuera una especie de retribución). En algunos casos es una especie de beca “complementaria” para gastos de manutención.

Si piensas que esta opción es al más adecuada, comienza informándote de todas las becas a las que puedas aspirar. Empieza por las que te ofrece la institución donde deseas ingresar, pero ve más allá. Explora la oferta que tienen los órganos de gobierno federal y local, así como empresas, fundaciones u organizaciones de la sociedad civil.

Todo sea por una beca

  1. Información es poder. En la mayoría de los casos, las becas no tocarán a tu puerta. Al contrario, las encontrarás en lo más recóndito de la web. Cierra Facebook, silencia Twitter y dedícale el tiempo necesario a la búsqueda.
  2. Tu mejor perfil. Todas las becas tienen un “aspirante ideal”. Revisa cuidadosamente cuál (o cuáles) son las que más calzan con tu perfil. Existen algunas que son complementarias y otras que implican que no recibas otra clase de apoyo.
  3. Pon al tiempo de tu lado. No importa si aplicas para una beca de licenciatura o posgrado, los tiempos de recepción, entrega de resultados e inscripción suelen ser poco más que justos. Asimismo, estos procedimientos involucran trámites, fotografías y papeleos; calcula bien tu tiempo.
  4. Esto es la guerra. Nunca pierdas de vista que en los procesos de selección estarás compitiendo contra varios postulantes. Se trata de una decisión difícil para los comités de selección. Un documento faltante, una carta mal elaborada o una entrevista atropellada pueden hacer la diferencia entre ganártela y no.
  5. Ten un plan B. Aunque la beca es una opción muy atractiva, no fundamentes tu futuro en el albur de tenerla o no. Considérala tu plan A, pero siempre reserva un as bajo la manga, como es el caso de los créditos educativos.

Créditos educativos: el patito feo

Aunque existen numerosas opciones de crédito, no se trata de una alternativa popular entre los estudiantes. De acuerdo con una encuesta realizada por OCCEducación, sólo 8 de cada 100 profesionistas mexicanos utilizaron alguna vez un financiamiento para solventar sus estudios. Según este mismo ejercicio ‒que contempló la opinión de mi 875 encuestados‒, la principal razón para rechazar esta opción es el desconocimiento que se tiene sobre su funcionamiento.

Para echar un poco de luz sobre la cuestión, vale la pena hacer hincapié en una obviedad: no se trata de una beca. A diferencia de estos apoyos económicos, donde se reciben los fondos “gratuitamente”, los créditos consisten becas esstudiantiles1en una especie de préstamo, donde bien se pueden pagar, o no, con intereses y, por lo general, al terminar los estudios. Es más, en algunos casos, existe un “periodo de gracia” para hacer más llevadero este pago.

Entonces, en pocas y precisas palabras, se trata de un instrumento financiero que te ayudará a solventar tu colegiatura ‒o parte de ella‒, y por el cual deberás pagar. Ahora bien, este instrumento financiero tiene características muy diferentes a las que ofrecen los préstamos personales o inmobiliarios, pues están diseñados específicamente para solventar tus estudios de licenciatura o posgrado. Pueden ser ofrecidos por tres grupos de instituciones principalmente:

A) Un banco, una Sociedad Financiera de Objeto Limitado (Sofol) o una Sociedad Financiera de Objeto Múltiple.

Estas instituciones suelen tener acuerdos específicos con las universidades y, en algunos casos, sólo cubren determinadas carreras. Por ello, conviene informarse sobre qué instituciones y planes ofrecen para la escuela y programa que deseas estudiar.

Estos créditos casi siempre contemplan la existencia de un coacreditado, también llamado obligado solidario. Se trata de una persona que responderá ante la institución en caso de haber un incumplimiento de pago. En algunas se permite que el estudiante ‒si es mayor de 18 años‒ sea el solicitante, y uno de sus padres, el coacreditado; en otras, el solicitante siempre debe ser uno de los padres y otra persona el obligado solidario.

En la mayoría de los créditos se pide que el solicitante sea mayor de edad, no cuente con otros créditos de esta índole, ya esté admitido en la universidad y tenga un promedio mínimo fijado por la institución. Al coacreditado se le suele verificar ser familiar directo del alumno, no estar en el buró crédito, ser menor de 70 años y tener ciertos ingresos mínimos comprobables.

Es importante señalar que los requisitos varían de institución, por lo que es importante informarte directamente. Con independencia de la variabilidad de estos requisitos, existen detalles en los que te debes fijar para saber cuál crédito te conviene más.

  • Esquema de pagos. Todo lo referente a los pagos que realizarás, su periodicidad (fija o variable), el monto, etcétera.
  • Plazo. El tiempo que te tomará pagar el financiamiento y a partir de cuándo deberás hacerlo.
  • Periodo de gracia. Es un cálculo aproximado del tiempo que te tomará ingresar al mercado laboral para comenzar a hacer pagos mayores.
  • Monto. La cantidad de dinero que te prestará la institución, sólo que en vez de recibir dinero, al morir el coacreditado o el solicitante se liquida el resto del adeudo.
  • Comisiones. Pagos que debes realizar asociados al costo del crédito.
  • Tasa de interés. El costo del crédito expresado en porcentaje.
  • CAT. El famoso Costo Anual Total, un indicador que resume la mayoría de los gastos a pagar por un crédito. Entre más alto, más caro te resultará.

B) Universidades.

Así como las universidades privadas ofrecen becas, también pueden ofertar esquemas de financiamiento. Existen dos modalidades, principalmente. La primera es un crédito que ofrece la institución, en el que se necesitará de un coacreditado que asuma el compromiso de realizar el pago cuando el alumno concluya sus estudios.

La segunda modalidad consiste en una beca-crédito, en la que el pago de los estudios se realiza ‒una parte‒ mientras se estudia, otra se otorga a manera de beca y un tercer porcentaje cuando egresas.

Cuando visites universidades para enterarte de los planes de estudios e instalaciones, pregunta por este tipo de créditos y compáralos con los que ofrecen las instituciones del apartado anterior para saber cuál te conviene más.

C) Gobierno federal a través del Programa Nacional de Financiamiento a la Educación Superior.becas estudiantiles3

Este programa lo ofrecen en conjunto el gobierno federal ‒a través de Nacional Financiera (Nafin)‒, instituciones bancarias y algunas universidades privadas del país. Consiste en un crédito útil para pagar desde la inscripción hasta las colegiaturas. Su monto máximo para estudios de licenciatura es de 215 mil pesos y para posgrado de 280 mil pesos. La tasa de interés depende de la institución financiera y el plazo máximo para pagar es de 15 años.

Si tu universidad es parte de este programa, puedes realizar ahí mismo el trámite, en Nafin o en alguna institución financiera. Los requisitos, como en los otros créditos, son:

  • Ser de nacionalidad mexicana.
  • Ser aceptado por la universidad.
  • Contar con un aval o coacreditado.
  • Promedio mínimo de 7.0 en la constancia de estudios del año anterior.
  • No tener notas negativas en el buró de crédito.

Una de las ventajas de este programa es que mientras realizas tus estudios, únicamente pagas los intereses (a menos que el monto otorgado no cubra la totalidad de la colegiatura, en cuyo caso pagarás la diferencia). Al terminar la carrera, gozarás de un tiempo de gracia de seis meses, tiempo durante el cual sólo pagarás los intereses. Al terminar dicho periodo, comenzarás a pagar mensualidades fijas hasta cubrir el monto total del crédito.

Seguros educativos: ahorro, no crédito

Esta opción, más que para los alumnos, es para los padres. Los seguros educativos, a diferencia de los créditos, no se tratan de “préstamos”, sino de ahorro. Este producto financiero es ofrecido por la mayoría de las casas aseguradoras y funciona de manera similar a los fondos para el retiro.

La meta de esta clase de seguros es asegurar que cuando tus retoños lleguen a la edad universitaria cuenten con un fondo económico para pagarse la carrera (o la mayor parte de ella).

Por lo general se ofrecen en plazos de 15, 18 y 22 años; los más accesibles son aquellos que están más alejados de la fecha de vencimiento. Es decir, a más tiempo de ahorro, menos cantidad a desembolsar.

Las ventajas de este tipo de instrumentos financieros son múltiples. A continuación te enlistamos las principales:

  • Generalmente las aseguradoras lo vinculan con un seguro de vida e incapacidad para los padres, eximiendo del pago del seguro por muerte.
  • Se puede considerar un apartado para el pago de materiales didácticos, muy útil en carreras como Diseño Gráfico o Gastronomía, en las que la cantidad de dinero que se gasta en los materiales es considerable.
  • En caso de que el hijo o hija no desee estudiar una carrera universitaria, se le entregará el dinero.
  • Mismo caso si recibe una beca del 100% en la universidad que elija o si la universidad cuesta menos de lo previsto en el cálculo del seguro.
  • El monto del seguro puede equivaler al costo total de la carrera o a una parte de ella.

Antes de darte por vencido y esperar un año más para volver a intentarlo, analiza todas tus opciones. Recuerda que la vida es impredecible y que nunca está de más tener un plan B.

Para más información sobre créditos y otros instrumentos financieros, acércate a la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de las Instituciones Financieras (Condusef) a través de su sitio en internet condusef.gob.mx o de su publicación mensual Proteja su dinero.

 

Fotos: Archivo

 

 

 

Fuente

Revista del Consumidor, julio de 2013 #437

 

 


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