Posted 24 junio, 2014 by Consumidor in Blog
 
 

“Uno, dos, tres… ¡rock!”

Para los auténticos melómanos, escuchar en vivo a sus bandas y artistas favoritos es una de las experiencias más gratificantes e inolvidables que el dinero puede comprar. Los festivales musicales multiplican ese momento al reunir talentos de fama internacional y propuestas de bandas nueva s; y en México, la oferta es de primera

Nuestra era se ha definido por el acortamiento de las distancias, la simultaneidad, la globalización y la inmediatez. Cada vez tenemos acceso a una mayor cantidad de información y de productos, sea cual sea su naturaleza, lo que inevitablemente transforma nuestra manera de consumir.

La industria musical genera uno de los productos y formas de expresión en los que más se han hecho notar tales cambios, ya que el siglo XXI ha multiplicado la oferta y la accesibilidad a la gran diversidad de propuestas. Tratándose de conciertos, con la proliferación de los festivales musicales, hoy no sólo puedes ver en vivo a tu banda favorita, sino a otras tantas junto a ella. ¡Vale la pena la experiencia!

El origen

En 1969, Estados Unidos marcó el inicio de los grandes festivales de música, primero con el luminoso y pacífico Woodstock, en una granja del pueblo de Bethel, Nueva York, entre el 15 y el 18 de agosto de 1969, y que reunió a más de 400 mil espectadores —sólo se esperaban 60 mil— para escuchar a figuras ahora legendarias como Jimi Hendrix, Joe Cocker, Joan Baez, The Who, Carlos Santana y otros.conciertos

El concierto se celebró en pleno auge del movimiento hippie y con el trasfondo político de la guerra de Vietnam, convirtiéndose en una manifestación a favor de la paz y la tolerancia. Se ha repetido en cuatro ocasiones: 1979, 1989, 1994 y 1999, en diversas localidades de Nueva York.

El éxito de este festival neoyorquino motivó a que se organizara —por Mick Jagger—, para diciembre de ese mismo año, otro festival en Altamont, California, el cual pretendía continuar el espíritu de Woodstock, pero que resultó ser justamente lo opuesto, al estar marcado por un clima de violencia que culminó con el asesinato de un joven afroamericano a manos de los pandilleros Hell’s Angels, hecho que selló el fin de la década de amor y paz.

Al año siguiente, del otro lado del mundo, nació el festival de Glastonbury, que se instauró como tradición, pues se sigue celebrando hasta la fecha y ha sido el modelo a seguir de lo que podríamos llamar el plurifestival: un evento multidisciplinario de varios días con música, arte, cine, talleres y eventos simultáneos.

Este tipo de conciertos ha tomado mucha fuerza a partir del cambio de siglo. En cada vez más lugares de los cinco continentes se llevan a cabo celebraciones masivas de jóvenes en las que por unas cuantas horas, miembros de una o varias generaciones se reúnen a “vivir” la música de sus ídolos. De alguna manera estos eventos nos devuelven al estado primitivo: son un ritual urbano contemporáneo, una especie de peregrinación que culmina en una catarsis colectiva y la apropiación de un sentido de identidad juvenil.

México fest

El revuelo de Woodstock propició que en México se organizara el Festival Música y Ruedas de  Avándaro en 1971, con un contundente poder de convocatoria que logró reunir a más de 250 mil jóvenes. Este evento también surgió en el marco de la filosofía hippie pacifista, siendo aún recientes los dolorosos acontecimientos de 1968, por lo que se llevó a cabo en un clima de tensión entre las autoridades y las multitudes juveniles. Debido a ello, después de este evento no se realizaron conciertos de tal magnitud por décadas. Carlos Monsiváis lo llamó “debut y despedida de los conciertos en México”.

Casi 30 años después se abrió una nueva oportunidad para la música en vivo para las grandes masas, inaugurada con el Vive Latino en 1998. Desde entonces a la fecha, son varias las marcas de festivales que han hecho su lucha por volverse tradición entre la juventud melómana bajo distintas propuestas.

Vive Latino (1998 a la fecha)conciertos

Combina rock y diversos géneros musicales alternativos. Se realiza anualmente desde 1998 (excepto 1999 y 2002) en el Foro Sol de la Ciudad de México. Hasta hoy, cuenta con 14 ediciones celebradas. Este año cumple su decimoquinta edición.

Cumbre Tajín (2000 a la fecha)

Con vocación antropológica y un sentido más humanista y ecologista. No sólo se enfoca en la música y el espectáculo como entretenimiento, ya que cada año desarrolla un concepto alrededor del cual organiza talleres y promueve la cultura totonaca.

Corona Capital (2010 a la fecha)

Es el más joven. Ha aprovechado la experiencia de sus predecesores, logrando consolidar el modelo de negocio marca-público. Inició contraponiéndose al Vive Latino con un cartel más enfocado a artistas extranjeros —aunque las últimas ediciones del Vive han incluido bandas internacionales—.

Nrmal (2009 a la fecha)

Se realiza desde hace cinco años en Monterrey o en la Ciudad de México, durante la primera quincena de marzo. Presenta música alternativa y otras creaciones y expresiones artísticas.

Indio Emergente (2012)

Realizado en 2012, prometía ser un festival que se realizara fuera de la Ciudad de México. Ese año funcionó en Puebla, Guadalajara y Querétaro. Estaba orientado a música alternativa y rock, con agrupaciones de talla internacional, alternándose las mismas bandas los días 23, 24 y 25 de noviembre en las tres distintas ciudades.

Ha habido otros intentos que no han llegado a consolidarse, como el ManiFest en 2007, el  Motorocker en 2008, el controvertido Hell and Heaven y el Machaca Fest (a realizarse en Monterrey el próximo 24 de mayo).

 

Algunos de los más importantes en el mundo

  • Lollapalooza – Estados Unidos
    Es sin duda el creador del festival moderno, el Woodstock de la llamada generación X de los noventa. Se lleva a a cabo cada julio en Chicago, Illinois, y desde 2011 cuenta con tres versiones en Sudamérica: Santiago de Chile, Buenos Aires, Argentina y Sao Paulo, Brasil.
  • Festival de Música y Artes Coachella Valley – Estados Unidos
    Celebrado desde 1999 en Indio, California, sede del hippie moderno y del hipster. Tiene un alto porcentaje de asistencia mexicana y latina por la cercanía con nuestro país.
  • Glastonbury Festival of Contemporary Performing Arts – Reino Unido conciertos
    Festival de tres días que presenta artistas musicales contemporáneos, además de artes escénicas, danza y artes plásticas. Se lleva a cabo a finales de junio al sur de Inglaterra.
  • Waken Open Air – Alemania
    Es el mayor festival dedicado al heavy metal y tiene una duración de tres días. Desde 1990, cada agosto la ciudad de Wacken, al norte de Alemania, recibe 70 mil visitantes.
  • Sónar y Primavera Sound – España
    Con un sentido experimental y propositivo, surgieron en el año 2000. Ambos tienen lugar en Barcelona.

 

La unión hace el negocio

El surgimiento de las nuevas tecnologías ha ampliado la oferta musical, porque hoy las grandes disqueras no son la única alternativa para que una banda talentosa grabe un disco y se dé a conocer; precisamente porque el público puede acceder a las nuevas propuestas desde muchos medios, sin tener que depender de las decisiones de las grandes firmas.

Esto conlleva una gran transformación, porque los discos se han convertido en piezas de museo y los artistas ya no pueden vivir de sus ventas; ahora dependen principalmente de sus presentaciones. Asimismo, debido a que la oferta musical es mayor, ya no existen tantas bandas que atraigan a las multitudes, conocidas como headliners —fuera de Estados Unidos y Reino Unido—, que reúnan el número de fans que Café Tacva, Zoé o Caifanes.

En los festivales se presentan headliners junto a otros artistas menos conocidos —e incluso, otras manifestaciones culturales como cine o teatro—, lo que los convierte en la plataforma ideal para dar a conocer nuevas propuestas que de otra manera no alcanzarían a convocar un público tan grande.

Hay que tomar en cuenta que un concierto masivo implica una fuerte inversión de capital tanto financiero como humano, que sólo pueden cubrir las grandes promotoras, afirma la periodista Natalia Cano, y cuando lo hacen, van a la segura: varios artistas ya probados para atraer al público. Es por esta razón que los patrocinios de las marcas globales no sólo son bienvenidos, sino solicitados para aumentar la rentabilidad del negocio.

Temporada musical

En México, las épocas de más conciertos son primavera y otoño: durante marzo, abril y mayo, y septiembre, octubre y noviembre, las carteleras anuncian múltiples festivales y conciertos. La oferta puede llegar a ser tan atractiva que a veces es difícil elegir en cuál invertir, y no faltan quienes dan el “tarjetazo” y se endeudan con tal de no perderse la experiencia de ver tocar a verdaderas leyendas vivientes.

Los conciertos se programan en estas épocas del año porque, tal como explica Pako Zepeda, es cuando las bandas internacionales tienen espacio en su calendario de giras, pues durante el verano suelen presentarse en Europa, a fin de año en Asia, mientras que Estados Unidos —el mayor consumidor y proveedor de conciertos— tiene eventos durante todo el año en muchas de sus ciudades. Hay que tomar en cuenta que en esos países los artistas ofrecen 40 o 50 shows, seguidos uno detrás de otro en varias localidades, en tanto que en México se abren de una a tres fechas solamente.

El paraíso del marketingconciertos

Las empresas globales han descubierto una mina de oro en la industria de los conciertos, por ser un medio ideal para lograr que las nuevas generaciones asocien su producto con una experiencia excitante. La energía que viene con la colectividad, la sensación de pertenencia, libertad y “buena onda” se arraiga en el imaginario de las masas junto con la identidad de la marca, que en la mayoría de los casos es de cerveza o alguna otra bebida alcohólica, aunque también participan de ropa, tecnología, telecomunicaciones y muchos otros productos, siempre que su público objetivo sean los jóvenes.

Un escenario muy atractivo

México es de los mejores países para realizar conciertos por su enorme audiencia, e incluso tiene los primeros lugares en cuanto asistencia a shows —no es gratuito que el Auditorio Nacional sea el foro con mayor venta de boletos en el mundo—.[1] Tanto es así que la gente asiste hasta en épocas de crisis, tal como sucedió en 2008 y 2009. En ese entonces la economía estaba por los suelos; no obstante, los conciertos de Madonna, Radiohead, Metallica, Fabulosos Cadillacs y Zoé, entre  uchos otros, llenaron a reventar.

Pako Zepeda afi rma que para los artistas es muy redituable hacer presentaciones en México. Dado que venir a un solo show les toma al menos dos o tres días, cobran más por su tiempo, y a su vez las entradas son más costosas que en Estados Unidos —mientras aquí la entrada a un concierto cuesta alrededor de 800 pesos, allá un boleto puede costar unos 25 o 30 dólares (entre 300 y 400 pesos)—. Asimismo, al ser más escasos, los conciertos en México se planean para una mayor cantidad de personas —por ejemplo, el Foro Sol tiene espacio para más de 60 mil  asistentes—, y es común que los boletos se agoten días o semanas antes del evento.[2]

Todo esto convierte a la Ciudad de México en uno de los escenarios más importantes en el mundo y el número uno en Latinoamérica.

 

Para que disfrutes al máximo

  • Adquiere tus boletos con anticipación
  • No compres reventa, el boleto puede ser falso
  • El día del evento llega temprano; en especial si llevas automóvil
  • Ve bien comido e hidratado
  • En estos eventos siempre hay lugares para discapacitados.
  • Estos boletos son incluso más baratos y tienen zona preferente
  • No podrás introducir mochila, cámara de video, cinturón de hebilla grande, alimentos, bebidas ni ningún tipo de objeto punzocortante o arma
  • No lleves niños, a menos que sean fans
  • Para mantenerte enterado de nuevos eventos, conéctate por redes sociales con las promotoras o consulta las páginas de internet de los festivales
  • Si se cancela el evento, cambia de sede o se pospone, tienes derecho al reembolso del valor de tu boleto. Si te lo niegan, no dudes en presentar tu queja ante Profeco
  • Ten presente que las boleteras como Ticketmaster y Superboletos cobran una comisión por la venta del boleto, misma que no es reembolsable en caso de devolución o cancelación

 

 

 

 

Entrevistas

· Pako Zepeda, productor musical en Zepeda Bross.

· Natalia Cano, periodista musical.

Fuentes

· Ley General para el Control del Tabaco (2008) diputados.gob.mx/LeyesBiblio/doc/LGCT.doc

· Luna Pérez, Sandra. (s.f.). “Festival de Avándaro: abre la puerta 12 horas y la cierra diez años”. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Consultado el 7 de marzo de 2014, en http://www.inehrm.gob.mx/pdf/exc_avandaro.pdf

· Russell, Ethan A. (2 de diciembre de 2009). “The Rolling Stones at Altamont: the day the music died”. The Telegraph. Consultado el 12 de marzo de 2014, en http://www.telegraph.co.uk/culture/music/rockandpopfeatures/6690506/The-Rolling-Stones-at-Altamont-the-day-the-music-died.html

· Woodstock. (s.f.). “Woodstock 1969”. Consultado el 12 de marzo de 2014, en  http://www.woodstock.com/themusic.php

 

 


[1] Auditorio Nacional. (30 de enero de 2014). “Auditorio Nacional, líder en venta mundial de boletos en 2013”. Consultado el 7 de marzo de 2014, en http://www.auditorio.com.mx/web/wp-content/uploads/2014/01/BOLET%C3%8DN-Auditorio-Pollstar-fi nal-1-21.pdf

[2] Profeco. (Marzo de 2009). “México baila (al rock que le toquen)”. Revista del Consumidor. No. 385, pp. 74-77.

 

Fotos: Archivo


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