Posted 28 mayo, 2014 by Consumidor in Blog
 
 

Lactancia materna. Volver a lo natural

Si existiera una fórmula mágica que ayudará a tu bebé a desarrollar su fortaleza física, su inteligencia, su seguridad en sí mismo y lo protegiera contra múltiples enfermedades, ¿se la darías? Pues ese alimento existe, es gratis, y dárselo también beneficia a la salud de las mamás.

El consumo de fórmulas para bebé se ha extendido tanto en la cultura que son muchas las personas que asumen que son tan buenas como la leche materna. A fin de cuentas, las fórmulas contienen muchos nutrientes y cada vez hay más variedad. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (Ensanut) reveló que sólo 14% de las madres mexicanas amamanta a sus hijos de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Esto nos coloca en último lugar en esta práctica en todo el continente americano y entre los últimos a nivel mundial. El promedio de duración de la lactancia entre las mexicanas que sí amamantan es de menos de 10 meses; y sólo 18.6% de ellas lo hace hasta los dos años de vida del niño, que es lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las leches de fórmula son una alternativa para aquellos bebés que no pueden ser amamantados, por separación o fallecimiento de la madre, por casos muy especiales de enfermedades graves (incluso, cuando hay VIH se evalúa el costo/beneficio para el bebé), o por algún otro tipo de incapacidad o circunstancia. Sin embargo, no se trata de un sustituto de la leche materna, pues hay varias diferencias fundamentales entre una y otra forma de alimentación.

Para empezar, la leche de fórmula pertenece a otra especie (las vacas), cuyas proteínas y grasas son muy pesadas de digerir para un bebé humano y, por más mejorada que sea, no está viva. Algunos especialistas consideran que madre y bebé no son independientes, sino los protagonistas en la formación de un ser humano –recuerda que somos la especie más vulnerable al nacer−, que se prolonga hasta que la lactancia materna llega a su término.

La leche materna es una mezcla tan nutritiva y rica en componentes, que los científicos no han terminado de identificar el total de sus beneficios. No existe fórmula fabricada que haya podido copiarla, y nunca existirá alguna capaz de replicarla.[1] Esto se debe a que la leche que produce cada madre contiene el balance de nutrientes necesarios para ese bebé en particular, en el medio ambiente en que se encuentre y en ese momento de su desarrollo.cuadro2

El acto de amamantar, además de ser clave en la nutrición del lactante, es una práctica maternal en la que se involucran respuestas hormonales entre el bebé y la madre, activadas por el contacto piel con piel y los humores de ambos, así como por el acto de succionar, que activan la producción de esa leche única para ese caso, indispensable para que el bebé desarrolle todo su potencial físico e intelectual. ¿Sabes cuáles son todos estos beneficios?

Bebés más fuertes, inteligentes y seguros

Además de proveer las cantidades exactas de proteína, grasa y azúcares, la leche materna contiene otras muchas células vivas que benefician el sistema inmunológico del bebé, incluyendo anticuerpos, enzimas, glóbulos blancos y factores inmunológicos (sustancias biológicamente activas), las cuales protegen al infante no sólo mientras dura la lactancia, sino a largo plazo contra una amplísima gama de enfermedades, como:mamá hijo

Durante la lactancia[1]

  • Meningitis y septicemia
  • Asma
  • Alergias
  • Infecciones urinarias
  • Infecciones de oído
  • Infecciones gastrointestinales que provocan diarrea y vómito-deshidratación
  • Neumonía y otras enfermedades respiratorias
  • Síndrome de muerte súbita infantil (muerte de cuna)[3]
  • Enterocolitis necrosante (una enfermedad grave que afecta el intestino de los bebés)

 

Durante la infancia y la adultez

  • Obesidad y sobrepeso
  • Diabetes tipos 1 y 2
  • Leucemia y linfomas infantiles
  • Esclerosis múltiple

Por el lado afectivo, la lactancia materna permite que la unión madre/hijo existe durante el embarazo se mantenga, contribuyendo en el equilibrio emocional de ambos. Asimismo, se ha comprobado que los niños amamantados desarrollan un coeficiente intelectual más alto, 10 puntos por arriba de los que fueron alimentados artificialmente, lo cual significa que estos últimos no alcanzan todo su potencial, aunque su inteligencia sea normal. Esto se puede ver en el desarrollo verbal, psicomotor y agudeza visual.[4]

Y la mamá… ¡también!

No sólo el bebé sale ganando. Se ha encontrado que aquellas madres que amamantan a sus bebés presentan menor incidencia de cáncer de mama, ovario y útero, [5] así como de diabetes tipo 2. La lactancia también contribuye a disminuir el riesgo de padecer osteoporosis y ayuda a prevenir la artritis reumatoide. Además, retrasa la ovulación, agiliza la pérdida de peso y contribuye a evitar la depresión posparto.

La naturaleza es sabia

Si la leche humana no fuera tan buena, la humanidad se hubiera extinguido antes de que se inventaran las fórmulas. Entre las muchas decisiones de consumo que se han de tomar a lo largo de la vida de un hijo, ésta es sumamente importante pero, por desgracia, cada vez es más subestimada. No permitas que la desinformación le robe a tu bebé tu regalo de bienvenida al mundo.

Mito Realidad
“Mi leche no es suficiente” Los bebés amamantados bajan de peso las primeras semanas y luego vuelven a subir. Si disminuye la producción es porque el bebé no está succionando suficiente, ya sea porque se le está dando otro alimento o porque no se está colocando bien el pecho.
“Amamantar duele” Pasados los primeros días de amamantar, cualquier dolor se debe generalmente a que el bebé no está succionando correctamente.
“No hay leche en el seno los primeros días” La primera leche que la madre produce se llama calostro, es muy espesa y algo amarillenta. Aunque puede parecer poca en cantidad, contiene un volumen muy alto de proteínas y es muy fácil de digerir. Poco a poco la leche va madurando, conteniendo menos proteínas pero más grasa y carbohidratos; esta composición también varía a lo largo del día.
“Se debe dar de amamantar cierta cantidad de minutos de cada lado” La leche que sale al principio de la toma es menos concentrada, luego se va espesando. Si se limita el tiempo en cada seno antes de vaciarlo, se corre el riesgo de que el bebé no adquiera todos los nutrientes.
“Se debe amamantar cada 3 o 4 horas” Esto sólo aplica para la leche de fórmula porque es muy indigesta. Cada bebé tiene su propio ritmo y su sentido de saciedad no está alterado (no es gula).
“El bebé necesita tomar agua” La leche materna proporciona toda la hidratación que necesita, incluso en climas cálidos.
“El bebé necesita vitaminas y/o hierro extra” La leche materna tiene todos los nutrientes que necesita y en las cantidades adecuadas, salvo que exista alguna deficiencia en la madre o en el bebé.
“La lactancia esclaviza a la madre” Por el contrario, se puede alimentar en cualquier lugar, sin necesidad de esterilizar y calentar biberones. Además, se puede recurrir a extractores de leche para alimentar al bebé cuando la madre se ausente.
“Hay que suspender la lactancia si la madre padece alguna infección” Salvo escasas excepciones, la leche materna protege al bebé contra infecciones e, incluso, le provee de anticuerpos contra alguna en particular.
“Mi leche no es buena” La leche de cada madre es el mejor alimento que existe para su bebé.
“A mi bebé no le gustó el pecho” Si el bebé comienza a alimentarse con otro tipo de leche, sobre todo si tiene azúcar añadida, es muy probable que rechace el pecho, pero con paciencia se puede lograr.
“Los bebés prematuros no deben ser amamantados” Importantes investigaciones han demostrado que amamantar a estos niños les brinda muchas más posibilidades de sobrevivir y desarrollarse sanos, que la leche de fórmula. Las madres que paren anticipadamente producen un calostro con aún más proteínas y diferentes grasas necesarias para fortalecer a los prematuros.[6]

Haz valer tu derecho de darle lo mejor a tu bebé

Exige al personal médico que te dé a tu hijo para amamantarlo inmediatamente después del parto. Lo mejor es que su primera toma se haga durante la primera hora de vida para que aproveche el calostro.

Si en el hospital alguien te recomienda o te da muestras gratuitas de leche de fórmula, está incurriendo en una falta de ética. Comunícalo a la dirección del hospital o al centro de salud.[7]

Los hospitales Amigos del Niño y de la Madre tienen el compromiso avalado por Unicef de dar capacitación a la madre respecto de la lactancia –la cual no debe ser dada de alta hasta que esté amamantando con éxito− y de asistirla en ella cuantas veces sea necesario.[8]

Que nadie descalifique tu capacidad para amamantar, eso es parte de ser muy y madre. Si tienes dificultades para dar pecho, sigue intentando y busca ayuda con profesionales que te puedan orientar, ya sea en los centros de salud o en organizaciones civiles.[9]

 

Alimentación artificial y obesidad infantilesbiberón

Los niños alimentados con fórmula tienen hasta el doble de posibilidades de ser obesos que los amamantados.[10] En el número de la edición de abril de 2013 te informamos de que la mayoría de las fórmulas para bebé tienen azúcar añadida, lo cual genera una dependencia crónica a este ingrediente. Además, el biberón, por sus características, no detiene el flujo de leche cuando el bebé se llena, por lo que, al seguir pasando el alimento provoca que su estómago se distienda, atrofiando su saciedad, pues recibirá más alimento del que se requiere para desarrollarse.

 


Fuentes:

· American Academy of Pediatrics. (2011). New Mother’s Guide to Breastfeeding. Bantam Books: Nueva York.

· Calvillo, Alejandro, et al. (Enero de 2013). “Cesárea y ausencia de lactancia materna: primeras causas de la epidemia de obesidad en México” [folleto]. México: El Poder del Consumidor.

· Instituto Nacional de Salud Pública. (2012). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012. Deterioro de la lactancia materna: dejar las fórmulas y apegarse a lo básico. Consultado el 3 de abril de 2013, en http://ensanut.insp.mx/doctos/analiticos/DeterioroPracLactancia.pdf

· Mena N., Patricia y Marcela Milad A. (Junio de 1998). “Variaciones en la composición nutricional de la leche materna. Algunos aspectos de importancia clínica”. Revista Chilena de Pediatría. Vol. 69 No. 3. Santiago. Consultado el 3 de abril de 2013, en http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0370-41061998000300007

· Organización Mundial de la Salud. (2009). “Iniciativa Hospital Amigo del Niño”. Consultado el 19 de marzo de 2013, en http://www.who.int/nutrition/publications/infantfeeding/bfhi_trainingcourse/es/

· Newman, Jack. (Enero de 2000). “Algunos mitos sobre la lactancia materna”. Crianza Natural. Recuperado el 4 de abril de 2013, de http://www.crianzanatural.com/art/art85.html

· Lerma, Paloma (coord.). 2011. Manejo clínico y práctico de la lactancia materna en México. Vol I y II. México: Lacmater e IBFANMéx, A.C.

· Unicef. (1981). International Code of Marketing of Breast-milk Substitutes. Consultado el 3 de abril de 2013, en http://www.unicef.org/spanish/nutrition/files/nutrition_code_english.pdf

· ——-. (s.f.). “Lactancia materna”. Consultado el 3 de abril de 2013, en http://www.unicef.org/spanish/specialsession/about/sgreport-pdf/14_Breastfeeding_D7341Insert_Spanish.pdf

 

Entrevistas

· Xaviera Cavada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, A.C.

· Paloma Lerma, terapeuta de lactancia; fundadora y presidenta de Lacmater, A.C.

 


[1] American Academy of Pediatrics. (2011).

[2] En muchos casos la protección puede durar, incluso, varios años después de este periodo (cfr. Lerma).

[3] Chung M., et al. “Breastfeeding and Maternal and Infant Health Outcomes in Developed Countries”, en American Academy of Pediatrics. (2011). New Mother’s Guide to Breastfeeding. Bantam Books: Nueva York.

[4] Lerma. (2011). Vol. I p. 30.

[5] Se asocia la leche materna con la producción de una sustancia denominada HAMLET (alfa lactoalbúmina humana letal contra tumores), que previene la aparición de 40 diferentes tipos de células cancerosas.

[6] Mena N., Patricia y Marcela Milad A. (Junio de 1998).

[7] El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna fue firmado en 1981 por la Asamblea Mundial de la Salud, con el fin de proteger la práctica del amamantamiento, estipulando que se debe promover esta práctica, instruir a las madres acerca de sus beneficios, y asistirlas durante su periodo de lactancia. Entre otras cosas, el Código prohíbe que se destinen al público tanto la publicidad como la promoción de productos sucedáneos de leche materna (leche de fórmula), así como de biberones y chupones. También prohíbe al personal médico hacer difusión y suministrar muestras gratis de esos productos a las mujeres embarazadas, a nuevas madres y a las familias. Este código es un acuerdo internacional y es responsabilidad de cada país introducir estos estatutos dentro de su legislación y vigilar su cumplimiento. En México, estas prácticas se están considerando en el proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-007- SSA2-2010, Para la atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, y del recién nacido, que aún está en discusión.

[8] Iniciativa Hospital Amigo del Niño.

[9] Acude a tu centro de salud o ponte en contacto con organizaciones como Lacmater (lacmater.org) y La Liga de la Leche (llli.org/mexico).

[10] Calvillo, et al. (2013).


 


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