Posted 13 mayo, 2014 by Consumidor in Blog
 
 

Hogar, dulce (y saludable) hogar

En México, cada estación del año nos regala una envidiable diversidad de frutas, verduras y otros alimentos nutritivos y saludables. ¿Quién sustituirá tal tesoro por chatarra? Abre la puerta de tu hogar a lo natural y consiente a tus niños mientras transmites hábitos para una vida sana.

El vértigo en el que vivimos actualmente nos ha orillado a recurrir a alimentos procesados, los cuales contienen ingredientes que ni siquiera sabemos que están presentes. Tampoco conocemos a profundidad los efectos que estos añadidos pueden tener en el desarrollo de nuestros niños. Sin embargo, las consecuencias son visibles en la salud -y en el peso- de toda una generación. ¿Cómo revertirlo?

Como padres, tenemos la responsabilidad de hacer de nuestro hogar -e incluso de la escuela- un entorno seguro y saludable, en el que los niños y niñas puedan desarrollarse al máximo.comida saludable

Consumir lo hecho en casa y volver a las formas de alimentación de generaciones anteriores son los pilares de un desarrollo sano y una vida plena. Para lograrlo, sigue estos sencillos consejos:

  1. Decídete a cambiar tu alimentación con el fin de crear un entorno saludable.
  2. Prueba más de una vez antes de decir “no me gusta”.
  3. Enseña a tus niños a comer alimentos variados. Planea tus menús y date el tiempo de elegir alimentos frescos y de temporada. Prueba ingredientes que incluso para ti sean nuevos y prepáralos de diferentes maneras. Lo más importante: diviértanse descubriendo sus ingredientes favoritos.
  4. Involucra a tus hijos en las compras y en la preparación de los alimentos, y transmíteles lo fascinante que es el proceso creativo de la cocina.
  5. Beban agua natural, y si tienen antojo de algo más dulce y refrescante, recurran a nuestras tradicionales y deliciosas aguas de jamaica, limón con chía, horchatas de arroz, avena o con semillas de melón, o a la colorida variedad de frutas que tenemos en nuestro país.
  6. Que todo refrigerio escolar lo lleven de casa y procura que siempre incluya verduras, pues es una excelente oportunidad para acostumbrarlos a consumirlas con gusto y placer, sobre todo crudas. A todos gustan las típicas zanahorias, jícamas y pepinos con limón y chile. También prueba mezclar frutas y verduras.
  7. Evita aquellos productos que no sepas a ciencia cierta qué contienen o que no conozcas sus ingredientes. Por ejemplo, en lugar de comprar sopas instantáneas, prepara una de verduras elegidas a tu gusto.
  8. Limita las harinas blancas y azúcares refinadas y acostumbra a tus niños a postres más saludables que contengas frutas, como helado de mango, fresa con chocolate derretido, manzanas horneadas con canela, gelatina con piña, etcétera.
  9. La hora de la comida es un momento sagrado para compartir y convivir en familia. Deja los regaños, las calificaciones y los reclamos para otro momento. ¡Ah!, y apaga el televisor.

 

Fotos: Archivo

 


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