Posted 2 mayo, 2014 by Consumidor in Blog
 
 

¿Prohibido comer pastelitos?

Si eres un goloso irremediable -y ya leíste nuestro estudio de calidad de pastelitos empacados-, te interesará mucho este artículo sobre el consumo de estos panes. Si aprendes a elegir y a moderarte, tienes opciones.

Los pastelitos y el pan dulce suelen ser muy baratos, además de presentarse con características innovadoras como el sabor, color y durabilidad, que los hacen muy atractivos tanto para niños y adolescentes como para adultos. Esto ha repercutido, definitivamente, en la epidemia de sobrepeso y obesidad en México.

Hoy incluso se ofrecen en presentaciones que pretenden ser “más saludables”, como los bajos en grasas o en carbohidratos, altos en fibra o adicionados con otros nutrimentos, a los que llamamos “funcionales”. Sin embargo, a pesar de estas versiones reducidas o adicionadas, continúan contribuyendo a las tasas de sobrepeso, obesidad y enfermedades relacionadas. Esto debido a que no deben formar parte de la alimentación diaria, y cuando se consuman, habrá que quemar las calorías que aportan.

Un aporte de energía alto

Hay que tener presente que el valor nutricional de estos productos es muy variado y depende de los ingredientes y cantidades que hayan sido utilizadas en su elaboración. Por ejemplo, un hojaldre puede estar cubierto de azúcar o chocolate, o relleno de mermelada, crema, queso o merengue, cada uno con aportes calóricos e ingredientes distintos; algunos panes no son horneados sino fritos, como los churros o las donas, por lo que, en tal caso, la calidad nutricional dependerá de la grasa utilizada: aceite vegetal, grasas hidrogenadas, manteca o mantequilla -sin dejar de lado si contiene huevo, que también aporta colesterol-. En este tipo de productos la grasa aporta de 13 a 43% de las calorías totales.

Es un hecho que el valor calórico de los pastelitos y el pan dulce es alto: entre 300 y 560 kcal por cada 100 g de producto; y es que los hidratos de carbono provenientes del azúcar y de la harina aportan de 37 a 79% de las calorías totales del producto.

Dulce adicciónpastelitos

Seguro has experimentado el poder adictivo de los carbohidratos. Este fenómeno se debe a los mecanismos neurológicos que se desencadenan al se asimilados por el organismo, como el incremento en la liberación de serotonina, una hormona que nos hace sentir felices, pero que cuando su producción se interrumpe detona la compulsión por comer más azúcares y harinas refinadas.

Su densidad no es el único criterio…

Últimamente se ha difundido mucho el concepto de densidad energética, suponiendo que al clasificar los alimentos por la cantidad de calorías que aportan por cada 100 g de producto, el consumidor podrá evaluar si es o no adecuado para su dieta. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la densidad energética de los panes y pastelitos -o de cualquier otro alimento- no necesariamente es nociva para la salud si la calidad del producto se mejora al incorporar en su preparación ingredientes beneficiosos sobre una o varias funciones específicas en el organismo, al mejorar la salud y el bienestar o reducir el riesgo de enfermar. Algunos de ellos son:

  • Frutos secos -nuez, almendra, cacahuate, piñón, etcétera- que aportan grandes cantidades de ácidos grasos mono y poliinsaturados, que son cardio-protectores porque disminuyen el colesterol total, la presión sanguínea y mejoran el control del metabolismo de la glucosa en diabéticos. Las almendras, por ejemplo, aportan ácidos grasos w-3, cuya función es disminuir los triglicéridos y controlar procesos inflamatorios a nivel celular.nueces
  • La fibra aumenta la sensación de saciedad, disminuye la absorción del colesterol y promueve la salud intestinal al formar heces más suaves y mejor formadas.
  • Sustituir parcialmente la  harina con salvado de avena o arroz; aumentar el volumen del producto con muesli (mezcla de cereales, frutos secos y frutos deshidratados), hojuelas de trigo integral o salvado sin procesar, o bien, añadir amaranto, que aporta proteínas.
  • El consumo moderado de chocolate (no más de 25 g al día), por contener flavonoides, ayuda a disminuir la presión arterial, sobre en personas mayores de 50 años. Pero para obtener este beneficio hay que consumir chocolate que sea más de 70% cocoa.
  • Los arándanos, moras, uvas y todos los frutos muy rojos, púpuras o azules, proporcionan polifenoles, sustancias que protegen de la oxidación celular que se presenta en las cardiopatías, el cáncer y la diabetes.

A final de cuentas, el daño está en el abuso y en los hábitos: los pastelitos -o cualquier alimento de alta densidad energética- pueden incluirse en la dieta si es de manera eventual, no para consumo diario; y la actividad física disminuye el probable efecto negativo de consumir pastelitos de forma esporádico.

Educa y premia con buenos hábitos

La educación nutricional viene  del hogar, a través de ella se pueden modificar radicalmente las decisiones alimenticias. Considera las implicaciones emocionales que los alimentos ejercen en la dinámica familiar o en el pensamiento individual, si se utiliza la comida; el pastelito como premio puede convertirlo en objeto de chantajes o en el alivio ante algún problema.

Consulta la Infografía de pastelitos y descubre nuevas formas de elaborar pastelitos saludables.

Fotos: Archivo

 


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