Posted 20 marzo, 2014 by Consumidor in Blog
 
 

Comida sana y económica para oficinistas

Para comer cualquier cosa no necesitamos pretextos, seguimos un impulso y listo. En cambio, para no llevar una dieta sana tenemos mil excusas: desde “mi vida de oficina es dura” hasta “comer bien es caro”. Aquí desmontamos esas creencias.

Recuerda desayunar bien. Al comer un desayuno balanceado que incluya los alimentos básicos como fruta, proteína (un huevo a la mexicana), carbohidratos (pan, tortilla) y café, vas a tener menos propensión a un ataque de hambre a media mañana. ¿Crees que no puedes darte el lujo de sentarte a comer todo eso? Modifica tus hábitos y horarios, aunque sea sólo en la mañana, muy temprano. Es vital.

lunchUtiliza de nuevo una lonchera. Si tienes tiempo de preparar tu comida antes de ir al trabajo es recomendable llevar tus propias viandas que deben incluir fruta, ensalada, algún tipo de carne y un pan o dos tortillas. Si no tienes tiempo, pon mucha atención al menú del restaurante o fonda donde acostumbras comer. Visualiza los tres tiempos según la distribución del Plato del Bien Comer, un esquema y herramienta educativa que te ayudará a lograr comidas equilibradas. El Plato estipula que debes comer siempre al menos un alimento de cada uno de estos tres grupos: a) verduras y frutas, b) cereales (maíz, trigo, avena, arroz…) y tubérculos (papa, camote, yuca…), c) leguminosas (frijol, haba, garbanzo…) y alimentos de origen animal (leche, queso, pescado, res, cerdo…).

Toma agua natural, no tiene que ser de marca. Es importante mantener el cuerpo hidratado. Puedes llevar un termo con agua previamente hervida, sin tener que gastar en aguas purificadas.

Huye a la tentación de los refrescos. La mayoría de las bebidas con gas tienen azúcar y colorantes y para un oficinista que está sentado la mayor parte del tiempo son insanos, ya que pueden ocasionar daños en los riñones.

Evita comer en los puestos de la calle. Estos lugares no suelen caracterizarse por su buena higiene y cuidado en la preparación. Además, es muy probable que reutilicen el aceite y esto eleva potencialmente los triglicéridos.

Puedes comer “garnachas” pero… Los mexicanos somos antojadizos y si te apetecen unas quesadillas las puedes comer, siempre y cuando no estén fritas. Las puedes combinar con verduras como espinacas o flor de calabaza.

Si te gustan los tacos, también los puedes comer. Si pides un par de tacos de carne sin freír comes algo nutritivo, muy disfrutable y que probablemente será barato.

Huye de las máquinas despachadoras. Las máquinas que encuentras en muchas oficinas e incluso en hospitales tienen productos elevados en grasa, azúcares y sodio como pastelillos y frituras.

Camina lo más que puedas. Si tienes oportunidad de caminar 10 o 15 minutos de tu auto o del transporte público a la oficina, hazlo. También prefiere las escaleras al elevador. Son ejercicios cardiovasculares que ayudan a mantener la figura y la salud. Además, puedes ahorrar en el costo del pasaje.

Busca frutos secos y semillas. Comer nueces, almendras, cacahuates y pasas naturales es muy bueno, ya que contienen buenos ácidos grasos y demás nutrimentos esenciales. Sin embargo, al igual que con los cereales, hay que  cuidar las cantidades.nueces

 

 

Con voluntad, mayor información y buenos hábitos al comer, puedes salvaguardar tu salud y la economía familiar de manera sencilla y práctica.

 

Fotos: Archivo


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