Posted 28 julio, 2011 by admin in Blog
 
 

Margen de tolerancia de la fecha de caducidad

Tienes en tus manos un envase de leche que caducó ayer. ¿Enfermarás gravemente si lo consumes? Sara Valdés, docente e investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM y autora de varios artículos sobre el tema, responderá a esta pregunta:

  • La fecha de caducidad la establece la industria para garantizar que el producto tiene el 100% de la calidad (calidad microbiológica, nutrimental y sensorial). Sin embargo, bajo ningún motivo significa que al día siguiente, a los dos o tres días el producto esté echado a perder, sino que simplemente ya no tiene toda la calidad.
  • Las fechas de caducidad se calculan mediante estudios sobre vida de anaquel. Se realizan “retando” al alimento en distintas condiciones, por ejemplo, a un producto que tiene mucha grasa se reta con luz, oxígeno y temperatura para ver cómo se comporta. No es lo mismo una bolsa de cacahuates en la Ciudad de México que tiene una temperatura promedio de 20°C, a ese mismo producto en Monterrey con una temperatura distinta. Pero de ninguna manera se debe pensar que la fecha de caducidad está puesta con propósitos de mercadotecnia.
  • Los productos con menos margen de protección son los que no han recibido tratamiento térmico alguno y no tienen una protección natural. Un huevo, por ejemplo, tiene un cascarón que lo aísla del medio ambiente. Un pedazo de carne o de pollo se va a echar a perder mucho más rápido que un jamón, pues de alguna u otra manera los embutidos tienen conservadores.
  • Para productos como la carne o el pollo frescos se suele calcular una fecha aproximada de tres días, pero aun así, puedes consumirlos en un máximo de una semana.
  • Gran parte de la conservación de un alimento depende del manejo que uno le da: si no mantienes la carne en refrigeración aunque indique una fecha de caducidad de aquí a tres días, estará echada a perder en tan solo unas horas.
  • Si un producto está echado a perder por microbiología, hay una cosa muy importante: existen unas sustancias en el caso de la carne llamadas cadaverinas: son compuestos nitrogenados por la hidrólisis de las proteínas. Junto a ellas se genera una serie de compuestos tóxicos que podrían provocarte diarrea y, dependiendo del grado de descomposición, hasta la muerte. Por fortuna, la comida huele mal y a no ser que uno tenga atrofiado el sentido del olfato, nadie se lo comería. Además, en la carne hay cambios de color y textura. Al primer cambio detectado, es mejor no consumirla.
  • El principio básico para una mejor conservación de los alimentos es no comprar lo que no nos vamos a comer. Aunque el jamón esté en oferta de nada sirve comprar un kilo si igualmente no lo consumiremos. También es recomendable acomodar las latas nuevas hasta atrás de la alacena y las que ya llevan más tiempo hasta adelante. De ser posible compra una hielera o ten bolsas de hielo para transportar los alimentos que necesitan refrigeración.

Foto: Archivo


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