Posted 20 junio, 2011 by admin in Blog
 
 

La ruta de la miel

La miel es uno de los pocos productos naturales que tiene detrás muchísimo trabajo y dedicación. Mira por todo el proceso por el que pasa para que llegue ese líquido dorado hasta tu taza de té o tu plato de waffles:

  1. Las abejas obreras salen en busca de flores para obtener su néctar. En un día pueden visitar unas 1500 flores a una distancia máxima de 10 kilómetros, aunque no suelen alejarse a más de tres kilómetros de su colmena. Cuando una abeja descubre una buena fuente néctar, vuelve a la colmena y mediante una danza avisa a las demás de la posición y distancia a la que se encuentra.
  2. Las abejas elaboran miel en su estómago. Una vez que han llevado el néctar crudo a la colmena, las abejas lo despiden por la trompa y lo liban nuevamente, proceso en el cual agregan enzimas, este paso lo repiten unas 240 veces hasta convertir el néctar en miel.
  3. La miel es depositada en las celdas del panal. Para que la miel se concentre en los azúcares debe reducir un 80% su contenido de agua, así que las abejas se reúnen y aletean para proporcionarle al panal la temperatura adecuada: 35°C. Cuando la celda está llena de miel madura, es sellada con opérculo, una tapa que las abejas fabrican.
  4. La cosecha de la miel comienza cuando los panales formados en los bastidores son metidos en una desoperculadora (una máquina que le quita el sello a las celdas).
  5. Los panales “desoperculados” se colocan en extractores para retirar la miel. El extractor es un centrifugador que gira a gran velocidad para que la miel se desprenda hacia sus paredes, por las que se desliza hasta llegar a un grifo inferior.
  6. La miel recuperada se deposita en un sedimentador, un tanque de acero inoxidable donde se deja por lo menos 24 horas para que se filtre y eliminen las impurezas. La miel está lista para envasarse.

Así que esos bichos a los que les temes tanto cuando se te acercan son los cocineros expertos de la exquisita miel.

Foto: Archivo


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