Posted 10 junio, 2011 by admin in Blog
 
 

Si tu perro se hace, tú no te hagas

¿Piensas que sirve como abono para el pastito? O ¿total hizo junto a un árbol y no se ve? Recoger las heces de tu perro no solo es bueno por una cuestión estética, es necesario por razones de higiene.

La materia fecal que se queda en la vía pública termina convirtiéndose en polvo que contamina el aire, los depósitos de agua e incluso los alimentos preparados en la calle. Inhalar estos desechos puede provocar parasitosis, bacterianos y de micosis como la salmonella, la tifoidea o diarreas.

Según la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootécnica (FMVZ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) un perro de tamaño mediano produce en promedio 600 gramos de heces por día, lo que significa 18 kilos al mes, ahora multiplica eso por los aproximadamente 3 millones de perros callejeros que viven en el Valle de México más los que sí tienen dueño pero que igualmente no recogen sus desechos. Este es un problema grave que deja toneladas de heces en la calle que terminas respirando tú y tu familia.

Hay dos formas de desechar el excremento de tu perro:

  • Si utilizas una pala recogedora (la venden en cualquier veterinaria y en algunos supermercados) vacíala en el inodoro, no en los botes de basura de la calle y mucho menos en los de tu casa.
  • Las bolsas de plástico son una buena opción siempre y cuando sean reutilizadas (de las que te dieron en el supermercado o en alguna tienda). Póntela en la mano como si fuera un guante, recoge las heces, voltéala, hazle un nudo y tírala al bote de la basura. Tus manos no habrán tocado el excremento; o deséchalo (sin la bolsa) por el inodoro.

No te apenes de exigirle a cualquier individuo que veas en la calle que alce correctamente las heces de su perro. Y si tú eres dueño ¡responsabilízate! Es por tu bien y el de los demás.

Fuente: Undiasinauto.df.gob.mx

Foto: Archivo


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