Posted 5 octubre, 2010 by admin in Blog
 
 

Reciclar tecnología

Conforme crece la producción y el consumo de aparatos electrónicos aumenta inevitablemente la cantidad de basura tecnológica. Cambiamos nuestros dispositivos electrónicos con más frecuencia y desechamos los anteriores sin mucha conciencia, así como su complejidad y diversidad. En México, según cifras del Instituto Nacional de Ecología, se estima que se genera entre 150 y 180 mil toneladas de basura electrónica a lo largo de un año. El progreso tecnológico nos asegura incrementar estas cifras cada vez más, por el surgimiento de nuevos aparatos de alta definición.

Los desechos electrónicos deben  manipularse de forma especial ya que las computadoras y otros artefactos tecnológicos contienen materiales dañinos para la salud y el medio ambiente. Tal es el caso de los compuestos orgánicos policromados, también conocidos como retardadores de flama: bifeniles o el éter difenil hexavalente, que se aplican como aditivos a los plásticos. Y por el otro lado se utilizan metales pesados como plomo, mercurio, cadmio, oro, arsénico y cromo.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente calcula que se producen 45 millones de toneladas métricas de desechos electrónicos anuales en todo el mundo. Una cifra no muy alarmante cuando sabemos que 25 millones de televisiones se desechan cada año sólo en Estados Unidos.

En nuestro país, algunas empresas ya tienen iniciativas para el reciclaje, Telcel y Movistar quienes ya han instalado buzones para depositar celulares, pilas y audífonos que la gente ya no utilice. Recuerda que si vas a depositar tu celular lo hagas con la pila puesta, si depositarás únicamente pilas, cubre los polos con cinta adhesiva para que no se genere ninguna reacción química en caso de algún derrame.

Finalmente debemos pensar la temática del reciclaje no sólo desde el punto de vista de las políticas que tengan las empresas al respecto, sino de nuestra muy particular forma de consumo. ¿Cada cuánto tiempo cambiamos de celular, o de computadora?, ¿por qué razones lo hacemos? quizás la respuesta a estas preguntas nos haga consumir de manera más inteligente y sustentable.

Fuente: Revista Vértigo


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