Posted 21 julio, 2010 by admin in Blog
 
 

Biodiversidad desde los anaqueles

Hablar de biodiversidad se ha vuelto casi una moda, y no es de manera gratuita que la ecología de pronto se vuelva tan importante, ya todos en mayor o menor medida nos hemos enfrentado a la escases de agua, a los desajustes climáticos, a la depredación de bosques y a la desaparición de especies, entre otros males ocasionados por los excesos de las sociedades de consumo modernas.

El término biodiversidad denomina a las especies de flora y fauna que viven en un lugar, su variabilidad genética, sus mecanismos evolutivos y los ecosistemas con que cuentan. Sobre todo en las grandes ciudades los consumidores tendemos a comprar productos con prisa y sin demasiada atención al origen, los procesos de producción e industrialización de estos. Sin embargo, esa aparentemente insignificante desatención genera terribles consecuencias para la biodiversidad.

El caso del café es muy claro. Elige siempre el café de sombra, orgánico y de comercio justo, que es el que implica que se ha pagado al productor un precio justo por su trabajo, lo cuál garantiza que no tenga que depredar otros recursos de su entorno. Otro ejemplo es el caso del atún, para cuya pesca muere una alarmante cantidad de delfines. Esto no ocurre si se utilizan las técnicas seguras en los cercos para pesca de atún. Vigila periódicamente y mantente informado sobre el tema (isla.org.mx, wwf.org.mx, cej.org.mx). El maíz es otro gran rubro de consumo sustentable ya que es uno de los cultivos más sembrados a nivel planetario por sus múltiples usos no sólo alimentarios sino para biocombustible o para productos industriales. Compra maíz criollo y tortillas elaboradas con maíz orgánico en tianguis de esta clase. El maíz transgénico contamina las variedades que desde tiempos prehispánicos alimentan nuestras tierras creando un híbrido estéril,  incapaz de reproducirse, por lo que se obliga a los productores a comprar las semillas a las grandes compañías y empresas multinacionales.

A continuación te presentamos algunas claves de conciencia para que tomes la responsabilidad de hacer un consumo sustentable.

Compra local: los productos habrán viajado menos, y por lo tanto contaminado menos, lo que incide de manera indirecta en la biodiversidad de varias regiones.

Compra a granel: los envases son muy contaminantes.

No siempre lo más barato es lo mejor: salvo excepciones, si algo tiene precio muy bajo es porque se pagó muy poco a sus productores, o porque se explotó una materia prima sin considerar las consecuencias ambientales. Visita las tiendas del comercio justo.

No te cases con un sabor: consumir diferentes tipos e productos incrementa las posibilidades de supervivencia de más especies y los ecosistemas que los rodean.

Compra a pequeños productores o a artesanos de agricultura orgánica: ellos no utilizan monocultivos ni depredan grandes extensiones de suelo, además no utilizan plaguicidas ni aguas de riego contaminadas.

Consume los productos de temporada: además de ser más baratos, tienen más contenidos nutrimentales y sabor.

La reflexión sobre las consecuencias de un acto de compra en el resto de las especies es lo que vuelve a un consumidor responsable con su entorno.

Foto: 260986 @flickr


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