Qué hacer si…
 
 
 
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¿Cómo saber si el mercado de tu colonia, la carnicería o la tienda de la esquina te dan cada uno de los gramos por los que estás pagando? Mediante la calibración de instrumentos de medición se puede asegurar que las básculas marquen el peso real de lo que compras. Vas a la frutería de don Fulano y pides un kilo de limón, otro de fresas, dos de jitomate y medio de uvas. Tomas tus bolsas y te da la impresión de que te dieron muy poquito; don Fulano responde, muy seguro, que es justo lo que tú pediste, y te lo demuestra volviéndolo a pesar; su báscula marca lo que él dice… ¿Estás alucinando? Como desconfías, decides no volver a esa frutería y divulgas a diestra y siniestra que don Fulano es un “trácala”. No es suficiente, mejor denúncialo ante Profeco para que el personal de Verificación le haga una visita de inspección. De esta manera te aseguras de que –si efectivamente es deshonesto– no continúe engañando a otros consumidores, ...

 
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Al rentar, además de fijarte en la zona, el número de cuartos y el precio de la renta, considera los detalles del contrato que determinarán tu relación futura con el propietario, arrendador o casero. Después de recorrer toda la ciudad, por fin encontraste el lugar de tus sueños. Vas con el rentero, dinero en mano, para firmar el contrato y… ¡Alto! ¿Ya lo leíste detenidamente? No te apresures a firmar un documento que desconoces, pues estarías dando tu consentimiento a cuestiones que, por ignorarlas, pueden traerte problemas. Suelta esa pluma y date tu tiempo para leer el documento que están poniendo en tus manos. En primer lugar, un contrato de arrendamiento compromete a dos partes: el arrendador (quien permite el uso o goce del bien) y el arrendatario (quien adquiere el uso o goce temporal mediante el pago de una renta; o sea, tú). Al firmarlo se expresa el consentimiento de ambos a cumplir prestaciones y obligaciones. Por ...

 
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¿Nos reservamos el derecho de admisión? Muchos nos hemos topado con el famoso “cadenero” al que casi hay que suplicarle que nos deje entrar. Si te pasa, ¡no te quedes con el coraje! Estas prácticas van en contra de la ley y tú tienes el derecho de denunciarlo. La discriminación es la distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, salud, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad de oportunidades de las personas. Cuando en algún restaurante, centro nocturno o “antro” se le niega a alguien un servicio o el acceso al establecimiento por alguna de estas razones, se está cometiendo un acto de discriminación y, por lo tanto, violando la ley. El artículo 58 de la Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC) lo deja muy...

 
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QHS08.1
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En la red tienes los mismos derechos que “en tierra”, pero también el “cibercontrato” estipula tus obligaciones. De ahí la importancia que lo leas antes de dar cualquier clic. A los mexicanos nos ha tomado tiempo confiar en las compras en línea. Sin embargo, poco a poco les hemos perdido el miedo, pues el comercio electrónico ha demostrado ser una forma de adquirir casi cualquier producto de manera sencilla, rápida y segura… siempre y cuando tomemos las medidas y precauciones necesarias. Para comprar en línea con toda confianza, sigue estas recomendaciones; recuerda que a un consumidor informado es más difícil que lo tomen por sorpresa: 1.- Ya ubicaste el producto en el ciberespacio; antes de darle entera la operación de compra, fíjate en que el proveedor te proporcione un domicilio, teléfono, fax y correo electrónico para la atención de dudas, quejas y aclaraciones. Si no lo hace, mejor busca en otra parte. 2.- No te dej...

 
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QHS07
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¿Sabes en qué consisten las garantías? Entérate de sus pormenores y descubre si los proveedores violan tus derechos como consumidor al no respetarlas. Antes de adquirir un bien o servicio, ¿te fijas en la garantía? A veces, cuando comparamos modelos u ofertas, nos enfocamos más en el precio de la etiqueta que en características del producto, que pueden terminar por “inflar” su costo real cuando se descompone o rompe. Uno de esos factores es la garantía. Contrario a lo que muchos piensan, no se trata de un “juramento” o “promesa” de que el bien o servicio nunca fallará. Tampoco es un “plus” que nos ofrezcan y que, por ende, nos puedan retirar. No. Se trata de un acuerdo puesto por escrito –la famosa póliza– donde un proveedor se compromete a reparar o reponer el bien o servicio sin costo extra alguno durante un periodo mínimo de seis meses (Art. 77 y 78 de la LFPC). Cualquier proveedor que falte a este acuerdo está afecta...